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  • 25 de enero 2019

    El 27 de enero, el día del aniversario de la liberación del campo de concentración alemán nazi Auschwitz-Birkenau, se celebrará una vez más el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, establecido por la Asamblea General de la ONU en el 2005.

    El antiguo campo de concentración de Auschwitz-Birkenau sigue siendo uno de los símbolos más importantes para recordar el Holocausto. Junto a miles de tumbas, monumentos y sitios de memoria que se encuentran en todo el mundo, es un testimonio de los atroces crímenes y un homenaje a la memoria de las víctimas.

     

    El primer transporte llegó a Auschwitz el 14 de junio de 1940. Estaba conformado por presos políticos polacos y la decisión de transferirlos a Auschwitz fue dictada debido a los arrestos masivos de polacos que llevaron al hacinamiento de las cárceles en la Polonia ocupada por los alemanes.

     

     

    Dos años más tarde, el campo de Auschwitz se convirtió en uno de los centros utilizados para la implementación del “Endlösung der Judenfrage” (la solución final a la cuestión judía): el plan nazi de asesinar a los judíos que habitaban las áreas ocupadas por la Alemania nazi. El campo de Auschwitz-Birkenau fue el sitio en donde se asesinó entre 1 y 1.5 millones de personas, cerca de un millón de ellas judías. Muchos eran ciudadanos polacos. El terror también reinó en otros cientos de campos de concentración en Alemania, los países del Eje y en los territorios ocupados por ellos, en guetos y en ejecuciones llevadas a cabo en las calles de muchos pueblos y ciudades europeas. Se estima que seis millones de judíos fueron asesinados durante la Segunda Guerra Mundial. El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau fue liberado el 27 de enero de 1945, después de la entrada del Ejército Rojo en la Polonia ocupada.

     

    La muerte de millones de judíos será para siempre una vergüenza para la humanidad. Después de la tragedia de proporciones tan monstruosas, nuestra fe en la humanidad es restaurada por las historias de hombres y mujeres, polacos entre ellos, que ayudaron a salvar a judíos del Holocausto. Guiados por su sentido de solidaridad humana, el Gobierno polaco en el exilio y miles de nuestros conciudadanos se involucraron en prestar ayuda a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Debe recordarse que el castigo por hacerlo en la Polonia ocupada por los alemanes era la pena de muerte. Los polacos representan el grupo más grande entre los Justos entre las Naciones, un título otorgado por la Autoridad de Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto de Yad Vashem. Operando bajo el auspicio del Gobierno polaco en el exilio, el Consejo para ayudar a los judíos “Żegota” fue la única organización estatal en la Europa ocupada establecida específicamente con el fin de salvar a los judíos.

     

    También diplomáticos polacos tomaron parte en la salvación de los judíos. Gracias a las operaciones del llamado Grupo Ładoś, varios cientos de judíos de los Países Bajos, Polonia, Alemania, Austria, Francia, Eslovaquia y otros países europeos se salvaron de la muerte en los años 1942–1943.

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